EL ARTISTA

EL ARTISTA

PERFIL

Véronique MASSIE es una pintora francesa autodidacta nacida en 1964. Crea obras codificadas en grandes placas de metal. Su arte no es simplemente una práctica, sino una extensión natural de su ser.

Lejos de los caminos académicos, Véronique ha tejido su red artística a través de diversas experiencias. El proceso creativo de Véronique no es sólo parte del repertorio artístico. Va más allá de los códigos extrayendo su esencia del dominio invisible.

Sus creaciones invitan al espectador a percibir otro mundo, un mundo del que no es realmente consciente y a conectarse con información sutil codificada en el corazón mismo de cada creación. Ante el trabajo tiene la opción de dejarse llevar a otro lugar, a otro sitio donde sólo él tiene el control.

La potencia y suavidad de las creaciones le permiten sentir emociones poderosas que lo acompañan en su camino hacia un estado de paz.

Los símbolos y las inscripciones colocados directamente sobre el metal se cubren con capas sucesivas de pintura acrílica, aplicadas con espátula, pincel, pincel, a veces extendidas bajo el paso de un paño como un barrido vertical, como para borrar todo, dejar simplemente lo que debe ser, sólo lo mejor, lo más potente, lo más suave también. La alquimia de los colores parece una composición olfativa, como la creación de un perfume, sólo que con las esencias más puras.

A continuación, Véronique canaliza un texto que completa la creación, como una capa final, aportando una lectura complementaria de la obra en cuestión, añadiendo el toque final, para que la creación se complete y recupere todo su potencial.


EL ARTE COMO PORTAL

Cada uno de nosotros está inmerso en un campo energético común. Nosotros mismos, así como cada objeto, producimos nuestro propio campo energético, que gravita a nuestro alrededor a veces durante varios metros. Es por tanto comprensible que estemos en continua interacción con los campos de energía que nos rodean, recordándonos que el "vacío" no existe y está compuesto, entre otras cosas, de energía, llamada por ciertas culturas, "Qi", "Prana". Nuestro propio campo energético refleja nuestro estado emocional y mental actual y es sensible a su entorno e interacciones. Sabemos entonces que todo lo que nos rodea tiene una energía vibratoria y vibra a una determinada frecuencia. Así como estamos invisiblemente afectados por las ondas emitidas por nuestros teléfonos celulares, estamos sutilmente influenciados por todo tipo de vibraciones. Entra en juego el metal, soporte de las pinturas, que también produce su propio campo energético. Los colores visibles e invisibles a simple vista (en condiciones de luz natural) colocados sobre las placas de metal corresponden a varias bandas de frecuencia (longitudes de onda) y también intervienen en el proceso. Acercándose a la oObras“Proceso LUZ INVISIBLE” nuestro propio campo energético se encuentra con el producido por el trabajo. En este momento, el cuadro actúa como un interruptor, permitiendo acceder a través de nuestras emociones a un programa ubicado en el campo invisible. Dependiendo de nuestras experiencias, creencias y habilidades, esto nos permite explorar un retorno a la paz interior, la alegría y el amor.

Tras este encuentro físico entre la pintura y nosotros mismos, es posible profundizar participando en la experiencia inmersiva que ofrece “Experiencia LUZ INVISIBLE”.

Una conexión a un " edición limitada» ofrecido en tu domicilio, te permitirá ampliar y profundizar la experiencia.


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